Boris Cherney, creador de Claude Code, acaba de compartir una estadística que está generando conversación en la comunidad tech: lleva 30 días sin escribir una sola línea de código manualmente. Todo lo ha hecho Claude Code con Opus 4.5.
Los números son contundentes: 259 pull requests, 500 commits, 40,000 líneas añadidas y 38,000 eliminadas. Todo generado por IA.
"Esta tecnología es alienígena y mágica"
Cherney reconoce que cuando creó Claude Code como side project en septiembre de 2024, no imaginaba en lo que se convertiría. Hoy describe la herramienta como "alienígena y mágica", observando cómo se ha convertido en la herramienta de desarrollo principal para miles de ingenieros, desde coding hasta devops, investigación y casos de uso no técnicos.
Su conclusión es directa: el código ya no es el cuello de botella.
Karpathy confirma el terremoto
Esta perspectiva se alinea con lo que Andrej Karpathy —cofundador de OpenAI y creador del término "vibe coding"— compartió en un post que acumula casi 15 millones de visualizaciones:
"Nunca me había sentido tan atrasado como programador. La profesión se está reestructurando drásticamente."
Karpathy enumera una nueva capa de abstracción que todo desarrollador debe dominar: agentes, subagentes, prompts, contextos, memoria, permisos, herramientas, MCP, LSP, comandos slash, hooks, flujos de trabajo e integraciones de IDE. Todo esto mezclado con la ingeniería tradicional.
Su metáfora es precisa: "Se distribuyó una poderosa herramienta alienígena, pero no viene con manual."
El problema del 95/5
Hay un patrón que se repite en la comunidad: el vibe coding te lleva al 95% del proyecto, pero ese 5% restante es el que marca la diferencia entre éxito y fracaso.
Es la regla del 80/20 aplicada al desarrollo con IA. Ese porcentaje final requiere conocimiento real, criterio técnico y capacidad de identificar cuando la IA tomó un camino incorrecto.
Quienes no tienen bases técnicas se encuentran atascados precisamente porque no saben qué preguntar, no reconocen implementaciones subóptimas, o continúan por caminos que no tienen sentido arquitectónico.
¿Reemplazo o nueva capa de abstracción?
La IA no está reemplazando a los programadores —está reemplazando la forma en que nos comunicamos con el código. El prompt se convierte en interfaz. En lugar de escribir directamente en Python o JavaScript, describes tu intención en lenguaje natural y la IA genera la implementación.
Esto no elimina el lenguaje de programación. Una vez generado el código, sigues trabajando sobre él, refinando, corrigiendo, evolucionando. Pero el punto de entrada cambió.
Como señala Karpathy: la IA añade una capa de abstracción, similar a como lo hicieron los compiladores y los IDEs en su momento. La programación ha cambiado constantemente durante décadas. Esta transformación no es diferente —solo más acelerada.
Lo que viene
Cherney dice que Claude se ejecuta "por minutos, horas, incluso días" de forma autónoma. Estamos en un nuevo periodo de la historia de la codificación, y esto recién comienza.
Para los programadores, el mensaje es claro: dominar estas nuevas herramientas no es opcional. La brecha entre quienes las aprovechan y quienes no se amplía cada semana.
El conocimiento técnico sigue siendo valioso —quizás más que nunca— pero ahora se expresa de forma diferente: en la capacidad de orquestar agentes, diseñar arquitecturas y cerrar ese 5% que la IA no puede resolver sola.